El bullying es un problema cada vez más alarmante entre los niños, pero ¿qué pasa cuando los padres son los agresores?

Hace tiempo vi un video en el que un niño de cinco años está parado al borde de una rampa con su patineta; parece tener un gran miedo a lanzarse. De pronto, su padre lo empuja y el niño cae al vacío, lastimándose y gritando.

En automático pensamos que, si se trata de bullying, hay niños grandes de por medio, molestando a los más débiles y, por lo general, en un contexto escolar. Pero, pensé: ¿ese padre del video no es acaso un bully?

Más recientemente se hizo viral en las redes un video en el que una madre intenta “enseñar a los golpes” a su hija adolescente a defenderse. Y, con este objetivo, le propina tal golpiza… alguien lo filma, nadie lo detiene, y miles de personas lo ven, lo comentan, lo comparten, en algunos casos, lo celebran.

Esa madre del video, ¿no es acaso una bully?

Recordemos que un bully es alguien que causa humillación o malestar a otro, sobre todo si es más débil o pequeño. Puede parecer extraño pensar que los padres se conviertan en los agresores, pero desgraciadamente sucede.

Por lo regular son personas prepotentes que constantemente menosprecian a sus hijos o que intentan controlar y hacer cumplir las reglas con mano dura, inflexible y a costa de cualquier precio. Se trata de un fenómeno muy común y mucho más tolerado de lo que nos imaginamos; en teoría a todos nos enseñan que no debemos resolver las cosas a golpes, ¿no es así?

De hecho cuando un grande le pega a un menor lo llamamos bully. Cuando es un poco más grande y golpea a una mujer para robarle su cartera se le llama asaltante. Más adelante, cuando da de puñetazos a un compañero de trabajo que le insulta, decimos que es “un tipo conflictivo.” Pero cuando se convierte en padre y le pega a su hijo por desobediente o grosero, decimos que “lo está disciplinando”.

Cuestión de términos.-

Resulta difícil encontrar una traducción adecuada para el término bullying; se utilizan palabras como hostigamiento, intimidación o acoso. Para algunos, su uso está necesariamente asociado al ámbito escolar; otros consideran que no es así y se han acuñado otros términos como bullying laboral, familiar o cibernético, por ejemplo.

En realidad, cuando hablamos de bullying, lo único nuevo es el nombre. El primero interesado en estudiar el tema fue el psicólogo noruego Dan Olweus en 1973 y, más recientemente, su uso se ha generalizado en diversos países … desgraciadamente, la violencia siempre ha existido en todos los niveles, en todas las edades, en todos los ámbitos y sin distinción de géneros, nivel socioeconómico o educativo.

Lo más importante dentro de este movimiento mundial es que cada vez más personas se han interesado en el estudio del tema y, sobre todo, en generar conciencia entre la gente para tratar de detener este tipo de conducta indeseable. 

Tipos de bullying.-

Los padres bullies suelen ser dominantes y controladores; y su abuso puede ser físico, mental, emocional… y cibernético! Existen muchas (muchísimas…) formas de bullying por parte de los padres. 

Emocional

Consiste en una forma de intimidación que humilla y provoca miedo, mediante acciones como:

  • amenazar o insultar, especialmente en público
  • usar lenguaje obsceno
  • hacer comentarios negativos en relación al género (“juegas como una niña”)
  • despreciar los gustos del niño
  • descalificar sus habilidades
  • burlarse o gritarle
  • criticarlo constantemente

Se da en distintas situaciones como obligarlo a comer lo que se sirve en la mesa, aunque otros consideran que es educarlos para que aprendan a valorar el dinero y la salud.

Y la realidad es que muchas veces lo que se encuentra detrás de esta forma de tratar a los niños es el temor de los padres a perder el control o la autoridad.

Cada vez que un padre bulea a sus hijos “siembra el terreno” para un problema en su desarrollo físico y emocional e incluso puede afectar su desarrollo cognitivo.

Entre más temprano comience el bullying y entre más tiempo dure, más grave será el daño y su impacto será mayor.

Físico

Se trata de actos de agresión que causan daño, por ejemplo:

  • cachetear
  • dar una nalgada
  • golpear
  • patear
  • pellizcar
  • empujar
  • jalar el pelo
  • jalarlo de las orejas
  • golpear con un cinturón
  • negarle los alimentos como castigo por no hacer la tarea o llegar tarde
  • impedirle ir al baño “porque tiene que aprender a aguantarse”

Cibernético 

  • hacer comentarios negativos en las redes sociales
  • escribir graffiti en el muro de alguien
  • compartir fotos de una persona en situaciones comprometedoras
  • tratar de controlar la vida de los hijos en línea

Son papás bulleadores quienes:

  • ejercen un control excesivo en la crianza y disciplina de los menores
  • utilizan técnicas de disciplina basadas en la agresividad (gritar, intimidar, amenazar o abusar de los insultos)
  • disciplinan sin empatía y no muestran amor
  • se orientan excesivamente hacia los logros

¡Cuidado! 

Un niño que muestra tendencias de bullying hacia sus compañeros puede haber aprendido estos comportamientos de unos padres constantemente enojados que no lo nutrieron emocionalmente. De esta manera se aprende un patrón de agresión al interactuar con los demás.

¿Por qué algunos padres se convierten en bullies?

Existen diversas razones:

Porque ellos mismos fueron víctimas cuando eran pequeños o porque, en la actualidad, alguien los bulea, ya sea en el trabajo o algún miembro de su familia (por ejemplo, la esposa); la frustración que experimentan hace que, de alguna forma, se desquiten con alguien más y eligirán, como todo bully, alguien más débil: su propio hijo.

A veces, las personas que crecieron en un ambiente agresivo, aprenden que esta es una conducta aceptable; en otras palabras, crecen creyendo que lo que ellos hacen está bien y se comportan de la misma forma. Consideran, genuinamente, que están hacienda lo correcto – están disciplinando. Pero confunden el verdadero objetivo de la disciplina: creen que educar es controlar. Y la necesidad de controlar la conducta de los niños justifica castigarlos, infringirles dolor y generarles miedo – dando como resultado frecuente individuos inseguros y resentidos, que esperan llegar a ser adultos para obtener el permiso de humillar, castigar o infringir dolor a otros – sus niños.

Cuando los padres no son capaces de resolver los conflictos de manera adecuada, no pueden dar a sus hijos el ejemplo correcto para lograrlo; los niños que son victimas de bullying por parte de sus padres tienen dificultad para manejar sus emociones, carecen de autodisciplina y no desarrollan habilidades para el manejo del estrés. El terreno es fértil para que ellos mismos se transformen en los agresores de otros niños más débiles.

Si tú te reconoces en estas líneas, busca ayuda; está en tus manos detener el círculo vicioso que genera hijos de padres bullies que se transforan en agresores.

De ti depende detener este patrón y modificar tu presente y el futuro de tus hijos.

Si necesitas más información acerca de éste y otros temas, no dudes en contactarme.

¡Buena suerte!