“Entre más seguro se siente el caminante, menos necesidad tiene de  cargar con mucho equipo.”

Nancy Gowler *

Hace algunos años pasé varios meses viviendo en un centro de meditación en India; mis necesidades eran pocas y mis pertenencias… aún menos!!! Habitaba en un solo cuarto y, en realidad, toda mi vida cabía en una maleta.

Al regresar a la “civilización”, sentía como que había demasiadas cosas, como si los cuadros de mi apartamento se me vinieran encima – todo me parecía amontonado. Ahí mismo, comencé a deshacerme de cosas… y aún continúo haciéndolo.

¿Por qué la gente acumula?

Existe una teoría de acuerdo con la cual el proceso evolutivo nos ha troquelado para acumular porque, en algún momento, nuestros antepasados fueron cazadores y recolectores. Sí, su supervivencia dependía de ello!!!

Una creencia muy generalizada es que el que tener es poder; bien dice el dicho: Cuánto tienes, cuánto vales?  Y en nuestra historia más cercana podemos darnos cuenta de la cantidad de esfuerzo que la gente dedica al desarrollo y utilización de muebles y contenedores  que permiten organizar las cosas – para poder tener cada vez más – y en menos espacio.

Seamos honestos: todos acumulamos. Pero en algunas ocasiones esta tendencia a acumular se vuelve patológica, dando lugar a un trastorno psiquiátrico del mismo  nombre: el trastorno por acumulación.

Pues bien:  la gente no solamente acumula cosas; hay quien también acumula sentimientos, especialmente sentimientos negativos.  Son los adictos a la infelicidad. Y de ellos hablaremos ahora.

Muchos conocemos a personas como estas; pareciera que, en medio de la felicidad o la abundancia, sistemáticamente encuentran el negrito en el arroz – de sus experiencias pasadas!  Como si tuvieran una especie de lupa que les permite identificar los recuerdos negativos, para traerlos a su memoria una, y otra, y otra vez, viviéndolos con la misma intensidad que tendrían si estuvieran en el presente.

Y si te parece desgastante escuchar repetidas veces el mismo relato, el mismo sufrimiento, las mismas conclusiones negativas, imagina el desgaste que esto representa para el “acumulador”. En verdad se la pasan muy mal.

Echemos un vistazo a este infierno.

  • con frecuencia tienen una creencia equivocada de que no merecen ser felices, y suelen sentirse culpables cuando las cosas van bien; sienten que todo es “demasiado bueno para ser cierto…” y que, tarde o temprano, tendrán que pagar un precio por esta felicidad
  • tienen enorme dificultad para asumir responsabilidad por sus decisiones, y prefieren culpar a los demás por los resultados de una situación;  de esta forma, juegan un papel de víctima y se identifican con ese rol. Es como si el “yo soy una víctima” definiera su personalidad
  • tienen dificultad para establecer metas realistas; pareciera que nunca pueden alcanzar los resultados deseados; o bien, una vez que los alcanzan, carecen de la habilidad para disfrutar de sus éxitos
  • y cuando las cosas no les salen bien, les cuesta mucho trabajo recuperarse, por lo que viven en un círculo vicioso de  desesperanza, tristeza e insatisfacción –  atrapados por sus emociones e impotentes para cambiar
  • se sienten fácilmente ofendidos por los desaires, incluso los menores; se molestan cuando sienten que los demás no los tratan con respeto – con lo cual se incrementan los sentimientos de amargura y el aislamiento emocional
  • en ocasiones pueden caer en conductas adictivas como el uso de drogas, alcohol, o comer en forma compulsiva
  • sobra decir que la consecuencia de todo este sufrimiento es mucho resentimiento; este resentimiento se acumula con el tiempo hasta que, finalmente, se desborda en amargura
  • uno de los aspectos más tristes de su situación es que, al narrar sus experiencias negativas, desearían obtener aceptación, compasión y apoyo de quienes los rodean; pero sus demandas son excesivas y, con mucha frecuencia, lo que reciben es rechazo – y es que en verdad, quién quiere tanta amargura?
  • o bien, hay quien piensa que se trata de pereza, pues consideran que se necesita mucho menos esfuerzo para quejarse de algo de lo que se necesita para hacer algo al respecto
  • muchas veces los “acumuladores” buscan lástima debido a una gran necesidad de atención, y creen que esa es la única forma en que los demás les harán caso. Lo irónico de esta situación es que la lástima les ayuda a validar sus sentimientos de inadecuación!

Existen muchas posibles explicaciones para esta adicción a la infelicidad:

  • algunos especialistas consideran que el apego a la amargura es un indicador de inseguridad o falta de autoestima, que hace que algunas personas sientan que no merecen la felicidad
  • Peter Michaelson, psicoterapeuta norteamericano, considera que, cuando nos sentimos infelices, tomamos una decisión inconsciente que produce nuestra infelicidad. Nos sentimos atraídos por estas emociones y, sin darnos cuenta, elegimos sentirnos aislados, rechazados, indefensos, criticados, traicionados o abandonados.
  • otros autores ven mucha vanidad y egoísmo, como en el caso de las personas que se siente fácilmente ofendidas; hay una necesidad de ser el centro de atención, una especie de protagonismo, que puede manifestarse en verdaderas competencias de “nadie sufre más que yo”
  • otros consideran que se trata de personas que crecieron con en un ambiente de disciplina excesiva y expectativas poco realistas; de niños aprendieron que “sentirse infeliz” es igual a amor y éxito
  • algunos “acumuladores” se describen a sí mismos como realistas, en la creencia de que ser práctico y realista significa centrarse en lo negativo
  • otros son adictos a la infelicidad porque es lo único que conocen; por triste que parezca, su vida ha estado tan llena de experiencias traumáticas, que sienten un deseo compulsivo de regresar a lo conocido, aunque eso conocido sea la infelicidad
  • en otros casos, los sentimientos de culpa parecen estar en el centro del problema; son personas que se sienten tan culpables o llenas de arrepentimiento por eventos de su pasado, que optan por castigarse a sí mismos
  • encontramos también a los que parecen vivir el sufrimiento de los demás como una misión de vida; una especie de “cómo puedo ser feliz si hay niños que mueren de hambre en el mundo” o “si hay tantas guerras en el mundo” o “si las ballenas quedaron atrapadas en una playa de Australia”?
  • existe una teoría que considera que la gente disfruta los sentimientos negativos. Los Profesores Eduardo Andrade (de la Universidad de Berkeley) y Joel Cohen (de la Universidad de Florida), llevaron a cabo un estudio para evaluar por qué la gente disfruta de las películas de terror, y llegaron a la conclusión de que algunos espectadores se sienten felices al experimentar sentimientos negativos, como el miedo. Lo mismo sucede con las personas que se sienten atraídas por los deportes extremos y otras actividades de riesgo que provocan terror o repugnancia

En todo caso, los acumuladores de sufrimiento parecen estar encerrados en la prisión de su propia mente; para su recuperación necesitan de ayuda profesional. Se sabe que la psicoterapia y otras estrategia alternativas, como la meditación, pueden ayudarles a salir adelante. Pero, tristemente, también se sabe que muy pocos de ellos son capaces de reconocer que tienen un problema y, mucho menos, de buscar ayuda.

Porque, ¿cómo puedes abandonar aquello que da significado a tu vida?

Nancy Steinberg

5294 – 0354

midoctoranancy.com

midoctoranancy@gmail.com

@doctora_nancy

  • Nancy Gowler maneja un blog de vida saludable para gente de la tercera edad; es una mujer común y corriente que, a los 60 años, decidió dedicarse a la caminata. Hoy, a los 73 años, Nancy nos comparte este pensamiento, hablando de lo que el caminante carga en su back pack.

En todo caso, los acumuladores de sufrimiento parecen estar encerrados en la prisión de su propia mente; para su recuperación necesitan de ayuda profesional. Se sabe que la psicoterapia y otras estrategia alternativas, como la meditación, pueden ayudarles a salir adelante. Pero, tristemente, también se sabe que muy pocos de ellos son capaces de reconocer que tienen un problema y, mucho menos, de buscar ayuda.

Porque, ¿cómo puedes abandonar aquello que da significado a tu vida?

Muchos están de acuerdo en que la principal estrategia para liberarse de esta problemática consiste en soltar los apegos, pues son ellos los que causan el sufrimiento. Pero,  cómo podemos aprender a soltar, a dejar ir?  Veamos algunas estrategias en este sentido:

  • No esperar cosas de la vida

Aún si no nos damos cuenta, cuando hacemos algo esperamos algo a cambio –  es fácil darte cuenta que, si le haces un favor a alguien, esperas algo de esa persona.  Es más difícil darte cuenta cuando lo que esperas es ser querido o aceptado.

El problema con formarnos expectativas de la vida es que, generalmente, no se cumplen, lo que genera mucha frustración y, en el caso de los acumuladores, resentimiento y sufrimiento.  Además, nos impide disfrutar lo que tenemos, pues vivimos añorando lo que no tenemos.

De manera que, tomar conciencia de esta tendencia, puede ser un primer paso para liberarnos del sufrimiento.  Recuerda: la vida no siempre te da lo que quieres, pero siempre te da lo que necesitas.

  • Aceptación

Osho, un gran maestro iluminado de la India, mencionaba en una de sus pláticas que el hombre es el único ser en la creación que se cuestiona lo que es y desea ser algo diferente; cuándo has visto, preguntaba, a una rosa que quisiera ser una margarita?

La falta de aceptación de lo que somos es otra fuente de sufrimiento. Ayudar a las personas a aceptarse como realmente son, es otro de los pasos para superar el sufrimiento.

  • Reconocer los traumas que se encuentran detrás del temor

El temor paralizante es otro de los grandes obstáculos para lograr el cambio. Una de las estrategas que más reconocimiento ha recibido en los últimos años es la Desensibilización y Reprogramación a través de los Movimientos Oculares (EMDR  por sus siglas en ingles.)

  • Aprender a reconocer los sentimientos

Muchas veces, lo que se encuentra detrás del apego es una idea equivocada, ligada a un sentimiento muy fuerte que nos impide soltarlo. Por ejemplo:  cuánta gente no ha estudiado una carrera que no le gusta pues piensa que es la única forma de obtener aprobación y cariño de su familia?  Se imaginan cuánto resentimiento ha acumulado esta persona? Pero, al mismo tiempo es incapaz de hacer un cambio pues teme a la pérdida del cariño…

Cuando podemos reconocer la verdadera emoción que se encuentra detrás de esta idea equivocada, damos un paso en la dirección correcta. En este sentido, las terapias como la Terapia Cognitivo Conductual son indicadas para el reconocimiento de las creencias equivocadas que manejan nuestra vida.

  • Meditar

Existe una gran variedad de estrategias para lograr la meditación,  algunas de ellas realmente sencillas; si deseas intentarlo, seguramente encontrarás una que podría ayudarte.

A veces, el solo hecho de permanecer sentado y en silencio puede ayudar a superar el miedo e iniciar el camino para atrevernos al cambio.

Ya sea que tú o alguien que tú conoces se encuentre en una situación como ésta, recuerda que no estás solo. Aprender a soltar parece ser el común denominador que  los expertos señalan como la solución; porque una vez que aprendes a soltar, te sientes libre.