Hoy quiero compartirles un testimonio que refleja exactamente mi sentir cuando de aprender se trata – a través de una mascota, Lorena ha aprendido lo que pronto aplicará como madre. Buena suerte Lorena, y gracias por estas líneas!

Hola Dra. Nancy, 

Aunque aun no soy mamá, faltan tres meses, si Dios quiere y todo sale bien. 

Le escribo porque he vivido la responsabilidad de amar y educar a mi Oreo y de educarme y aprender de él, un perrito adoptado que tiraron muy pequeño, escaso mes y una semana. Pesaba unos 300gr.

Este perrito ha cambiado nuestras vidas de forma positiva; me ha enseñado lo que no quiero ser de mamá. Y leyendo su blog me fascinó. 

Yo he cometido errores con Oreo. Uno de ellos fue pegarle cuando hacía alguna de sus travesuras; a lo largo de los años y animada por mi esposo, cometí el error de regañarlo y pegarle para que entendiera. Y es que, en realidad, nada vale más que todo lo que él me da.

La última vez fue donde dije “basta, mi corazón no puede soportarlo” y se lo dije a mi esposo: “es la última vez que yo le pego a Oreo, él puede entender de otra  manera, y no quiero que tú lo hagas tampoco, no te lo recomiendo; créeme” le dije. Es la cosa más torturante. Ese día lloré de remordimiento, pues le di tres nalgadas con una sandalia; me sentí miserable  y después que lo vi, lo abracé y le pedí perdón; le dije que las cosas nunca serían así otra vez, porque sentí que mi corazón se rompió.

Me juré a mí misma no hacerlo ni con él ni con mis hijos, uno porque era un abuso de mi parte, dos: la racional se suponía que era yo, y él me enseñó que, aunque podía defenderse, no lo hizo. Y desde ahí, para lo único que levanto las sandalias es para que juguemos y me la traiga, porque vi que le temía, y me propuse no volver a hacerlo nunca. Se lo dije a mi esposo, y me comprendió: él suele gritar, y optamos por no hacerlo, porque le mostré que lo único que sentía Oreo al oír su voz era temor, miedo; y mi esposo lo comprendió.  

Ahora la gente se sorprende al saber que vive dentro de casa; puedo dejar cosas y él las respeta, es obediente, no se ensucia dentro de casa y es un placer convivir con él. Cuando me preguntan cómo lo hice, comprendí que con mucho amor y paciencia. 

Me siento agradecida con él. 

Yo no he vuelto a reprenderlo ni a gritarle, ni mucho menos a amenazarlo con nada. 

Doctora: 

Comprendo infinitamente su inspiración, porque si no fuera por Oreo no me habría dado cuenta qué tipo de mamá es la que quiero ser. 

Así que seguiré leyendo su blog para aplicarlo con mi futura nena. Fue Oreo quien me hizo darme cuenta que gritar, pegar y castigar no funciona. Eso no es bueno para el alma ni el bienestar emocional, y encontrar a alguien con sus conocimientos ha sido fascinante. Oreo es un animal que me ha enseñado que, con sus capacidades, ha entendido; me da fe de lo que intentaré hacer mejor con mi nena. 

Muchas gracias, por compartir sus conocimientos; yo estoy dispuesta a aprender! 

Saludos, Lorena

Me gustaría cerrar este día con una invitación a adoptar: si das amor, recibes amor. Gracias Oreo!!!