Nancy Steinberg

La Doctora de los Niños

Con mucha frecuencia la gente se pregunta si ha llegado el momento de divorciarse, para darse cuenta que está atrapada en un matrimonio que ya no funciona, por las razones equivocadas:

  • Por razones morales o religiosas: “el matrimonio es para siempre – en las buenas y en las malas.”
  • Por los sentimientos de culpa que produce “quitarle su papá a mis hijos”
  • Por razones económicas
  • ya sea el temor, principalmente en las mujeres, a la inseguridad económica
  • o por el temor a la pérdida, en un divorcio difícil, de los bienes adquiridos a través del esfuerzo conjunto de los miembros de la pareja
  • o el temor, principalmente en los hombres, de un mal arreglo por las demandas excesivas de la mujer
  • o de no poder mantener a dos familias, en caso de querer re-hacer su vida con otra mujer
  • Por razones sociales: temor al qué dirán
  • Por temor a lo que podría ocurrir si termina la relación – miedo a la soledad, a la pérdida de los amigos comunes, etc.

Sin importar cuál es la razón, si tú te sientes obligada a permanecer dentro de un mal matrimonio, lentamente comienzas a renunciar a quien realmente eres, para transformarte en alguien que a ti misma no te gusta.

Darte cuenta de este alejamiento de ti misma, probablemente marca el momento de renunciar a un mal matrimonio – y de tomar la decisión de divorciarse.

Y como sólo uno mismo puede darse cuenta que ya no le gusta eso en lo que se está convirtiendo, la única persona capaz de darse cuenta cuándo ha llegado el momento de tomar la decisión es uno mismo.

Si lamentablemente tú te estás preguntando “¡qué hago aquí?, las siguientes ideas tal vez te puedan ayudar a moverte en la dirección correcta.

Comienza por hacer una lista de los pros y los contras de tu matrimonio.

Una lista de esta naturaleza ha ayudado a muchas personas a darse cuenta que realmente están en dónde quieren estar; que, a pesar de las dificultades, existe mucho amor, respeto y valores compartidos y que las cosas positivas sobrepasan, con mucho, a las negativas.

Pero, si al analizar, encuentras que las cosas negativas superan a las positivas, ha llegado el momento de darte cuenta que no puedes seguir dentro de esta relación – no tal y como está. Claro está que esto no siempre significa que la única salida sea un divorcio. A veces es una señal de que deben llevarse a cabo cambios en la relación pero, si el otro no tiene ni idea de qué es lo que te está molestando, pues es imposible que puedas modificarlo. En otras palabras, este descubrimiento puede ser una invitación para dialogar con tu pareja e intentar resolver sus diferencias.

Cuando esto no funciona, podría ser necesario recurrir a una terapia de pareja, sabiendo que el proceso será doloroso pero que, si existe posibilidad de resolver, y el terapeuta es bueno, el dolor, el esfuerzo y el dinero invertidos, habrán valido la pena.

Una vez agotados todos estos recursos (y es muy importante afrontarlos, pues nunca te perdonarías no haber hecho todo lo que estaba en tus manos por salvar la relación), podría ser que haya llegado el momento de iniciar un proceso de divorcio.

No sé lo que tú personalmente consideres inaceptable, pero en mi experiencia como terapeuta de pareja he encontrado que ” lo que no se vale en un matrimonio” es que tú:

  • renuncies a tu forma de ser
  • pierdas tu espontaneidad
  • renuncies a tus propios sueños y metas personales
  • renuncies a tus amigos y familiares
  • renuncies a tus intereses (sociales, personales, profesionales)
  • renuncies a tus valores
  • debas suplicar para obtener lo que deseas
  • tengas que mentir por temor a causar el enojo del otro
  • temas por tu seguridad personal y la de tus hijos
  • te la vivas peleando, en especial peleas estériles, que no llevan a nada

Y una reflexión final.

Uno de los errores que muchos cometemos es centrar nuestra atención en el otro, cuando en realidad, deberíamos dirigirla hacia nosotros mismos. Mira la diferencia entre:

“Es que es insoportable.”

Y

“Yo no puedo vivir con alguien que…”

Imagina que tu pareja colecciona objetos de La Guerra de las Galaxias y tú le comentas a otro coleccionista “Es que es insoportable con su manía por los muñequitos de Star Wars!” El otro pensará que estás exagerando.

Mientras que si tú dices “Yo no puedo vivir con alguien que tiene muñequitos de Star Wars por todos lados” estás reconociendo tu propia dificultad para vivir con esa característica del otro.

Dirijamos nuestra atención hacia el interior; a la única que debes monitorear es a ti, a tu manera de responder ante los sucesos del exterior y ante las características del otro que a ti te agradan o desagradan.

Sólo desde ahí podrás encontrar tus respuestas.

Buena suerte!