Me gustaría compartir con uds. la pregunta de una paciente, que tiene problemas para que su hijo deje ordenado el baño  después de bañarse.

Estimada doctora Nancy, 

He leído los artículos referentes a realizar prácticas alternativas y evitar los regaños y castigos. Tengo un niño de 7 años llamado Lalo, y todas las mañanas le tengo que estar recordando que debe levantar la toalla mojada y poner la ropa sucia en el bote asignado para tal fin. El los suele dejar en mi cuarto, ya que ahí es donde nos vestimos y arreglamos. La mayoría de las veces termina en una discusión, ya que siente que hace muchas labores. 

Conozco el método del boleto, pero no encuentro la manera de implementarlo para dejar de repetir  cada mañana el diálogo, empezar el día agradablemente y dejar la habitación organizada. 

Espero me pueda orientar, para conseguir que los comienzos de los días sean más agradables.

Esta herramienta, que hemos revisado en el marco del Movimiento Prohibido Castigar es “la compra del boleto.” Si no has leído acerca de este tema, puedes hacerlo aquí, en el artículo “Como en Taquilla.”

Apliquemos ahora esta técnica para lograr que Lalo recoja su toalla mojada y ponga la ropa sucia en el canasto de la ropa sucia.

Todos los niños saben que un boleto es lo que se necesita para poder entrar al cine. Entonces, cuando terminen de arreglarse, le pides a tu hijo que cuelgue las toallas y ponga la ropa sucia en el cesto. Si lo hace, le das las gracias y – listo! Pero si no lo hace (y ese es precisamente tu problema) prueba la siguiente estrategia:

Utilizando un tono de voz tranquilo, pero firme, intenta decir: “Veo que has dejado las toallas mojadas y la ropa sucia sobre mi cama. El boleto para que mañana puedas arreglarte en mi recámara, es que dejes las cosas en su lugar: por favor cuelga las toallas y pon la ropa sucia en el cesto.”

Si ahora el niño colabora, puedes darle las gracias y decirle que se ha ganado el derecho de arreglarse mañana en tu cuarto. Si no lo hace, mantén la calma; hemos visto que regañarlo, gritarle o castigarlo no producen el resultado deseado. Date la oportunidad de intentar algo nuevo.

Conservando la calma, levanta tú lo que el niño ha dejado tirado, resistiendo la tentación de regañarlo o castigarlo.

Pero lo más importante viene al día siguiente: cuando el niño quiera cambiarse en tu recámara, dile:

“Cuando tú dejas las toallas mojadas sobre mi cama, yo me siento incómoda, porque la cama se moja y a mí no me gusta dormir en una cama mojada. También te he pedido que pongas la ropa sucia en el cesto, pero no lo haces, y eso me hace sentir molesta. Ayer te dije que el boleto para que hoy pudieras arreglarte aquí era que dejaras las cosas en su lugar; no lo hiciste, de manera que no te ganaste el derecho de arreglarte aquí hoy. Ahora podemos volver a intentarlo y, si recoges lo que hayas utilizado, mañana podrás cambiarte aquí nuevamente.”

¡Es muy importante que cumplas con el trato! Y aunque esto puede parecer una amenaza, no lo es, todo lo contrario: es un ofrecimiento de ganarse un derecho si cumple con una obligación.

Seguramente una gran enseñanza para la vida.

Observa que, además de no levantar la voz, amenazar, castigar o regañar, cuando le hago la petición inicial, evito decir: “Veo que, como siempre, has dejado las toallas….”

Evitar el sarcasmo y centrarte en la situación actual son elementos muy importantes para conseguir una buena relación con tus hijos.

Si te gustaría enviarme alguna pregunta acerca alguna situación que no has podido resolver y que te gustaría que comente, puedes escribirme a mi correo electrónico: midoctoranancy@gmail.com

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Hasta pronto!!!