Uno de los grandes mitos que las mujeres tenemos al momento de casarnos es que la vida se volverá increíble porque ahora sí “estoy completa,” “encontré a mi media naranja” o “ya nunca más volveré a sentirme sola.”

Este mito refleja enormes expectativas: esperamos que nuestra pareja sea no solamente guapo, sino también divertido, rico, mi mejor amigo, mi complemento, un gran amante, que perdone todos mis faltas, comparta mis intereses, quiera el mismo número de hijos que yo, esté de acuerdo con mi elección de escuela para los hijos, se lleve bien con mis padres y amigos… y siempre esté de buen humor!

Por supuesto nadie puede cumplir con estas expectativas, y la inevitable decepción que experimentamos cuando no se cumplen, se encuentra en la base de muchos fracasos matrimoniales.

Antes de casarte, tu vida es algo así como:

– me despierto

– me preparo para ir a trabajar

– tráfico

– trabajo

– tráfico

– cena

– un ratito de televisión

– a dormir

Entonces aparece el príncipe azul que destruye la monotonía y pinta tu vida de color de rosa. Intercalados con la rutina de tu vida aparecen grandes momentos de felicidad y una agradable convivencia. Por lo que deciden casarse.

Al cabo del tiempo (a veces, de muy poco tiempo…) la vida en pareja se convierte en algo así como:

– me despierto

– despierto a los niños y los preparo para ir a la escuela

– tráfico

– trabajo

– tráfico

– clases y tareas de los niños

– cena en familia

– un ratito de televisión

– a dormir

El gran ausente en esta lista es el tiempo de calidad que tu pareja y tú comparten. Comparten obligaciones y resuelven situaciones, pero parecen haberse olvidado de la importancia que el romance, la conquista y los intereses compartidos tienen para su convivencia.

Cuando hablamos de monotonía en el matrimonio, mucha gente inmediatamente piensa en monotonía sexual, pero ése no es el único componente. La imaginación, la creatividad, la intimidad y la complicidad son elementos que nunca podemos dejar de lado cuando buscamos romper la monotonía. Y esto se aplica no solamente a la vida sexual, sino a la convivencia diaria con tu pareja.

El príncipe azul rompió la monotonía de tu vida de soltera pero ¿quién puede romper la monotonía de tu vida de casada?

La respuesta a ambas preguntas es la misma: sólo tú.

La única manera de lograr un matrimonio interesante es si ambas partes llevan vidas interesantes.

Sí, una pareja puede llevar una vida interesante durante muchos años siempre y cuando cada uno de sus miembros tengan una vida interesante por sí mismo.

Y sí, dos personas pueden encontrar una vida sexual estimulante por muchos años si cada uno encuentra nuevas formas de brindar placer a su pareja y puede comunicarle nuevas formas en que le gustaría recibir placer.

Pero, en todo caso, la comunicación franca y abierta entre ambos es un requisito indispensable para lograrlo.

El próximo mes veremos algunas ideas que puedes aplicar para salir de la monotonía; por el momento –

buena suerte y – echen a volar la imaginación!!!!

* Nancy Steinberg, Psicóloga

Doctora en Psicoterapia / Terapeuta Individual y de Pareja

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