Nancy Steinberg

La Doctora de los Niños

Entre los temas que más preocupan a los padres de familia, los berrinches ocupan un lugar destacado – especialmente los que ocurren en público.

Una de las primeras cosas que debemos tener clara es que, cuando un niño está haciendo un berrinche, está fuera de control. Bien podríamos decir que no es algo que el niño haga, sino algo que le pasa; muchas veces él se siente tan desconcertado como tú, pues se da cuenta que, aunque intenta controlarse, no lo logra.

Por lo anterior, tal vez lo más importante es que tú te mantengas en control, lo más tranquila que te sea posible. Y que enfoques la situación como un trabajo en equipo: más que regañarlo y enojarte con él, sería importante que lograras comprender lo que le está pasando y lo apoyaras para intentar salir adelante de la situación – sí, de cada episodio. Si logran enfrentar cada episodio por separado, es probable que les sea más fácil superar, juntos, el problema.

Tal vez para muchas de ustedes esta idea resulte novedosa, aunque también chocante. Pero lo que intento transmitir es que, si un niño hace un berrinche, es porque le funciona – de manera que más que ser el causante de un problema, el niño es el resultado de una situación. Así como el niño puede aprender a resolver las cosas de una forma positiva, ha aprendido a “resolverlas” a través de una estrategia que le ha funcionado, y lograr que deje de hacerlo no es sencillo ni depende únicamente de él.

Muchos niños pronto aprenden a hacer berrinches en público pues es claro que ahí les es más fácil conseguir lo que quieren. Las siguientes ideas tal vez te puedan resultar de utilidad para saber qué hacer durante un episodio de berrinche en público.

  • Si te es posible, sácalo del área pública y ve con él a un lugar donde puedas tener algo de privacidad; por ejemplo, puedes llevarlo al coche, sentarlo en su lugar y ponerle el cinturón de seguridad, para evitar que se haga daño. Sería sumamente difícil que tú esperaras dentro del carro con un niño que está dando de gritos, ¿verdad? Sal del auto y espera cerca, donde el niño te pueda ver, e intenta ignorar su conducta. En muchas ocasiones es la atención que el niño recibe durante el episodio lo que mantiene la conducta. Y como nada es para siempre, ni siquiera un berrinche, éstos tienden a disminuir de manera natural, especialmente cuando el niño no recibe atención ni obtiene lo que quiere. Cuando el berrinche disminuye, regresa a la actividad que estaban desempeñando.
  • Pero no siempre es posible escaparte de la situación; podrías salirte de un cine, o irte de un parque o de la casa de los abuelos; pero difícilmente podrías salirte de un avión. En estos casos, tal vez la única alternativa es intentar ignorar la conducta del niño, aguantar los gritos y soportar, estoicamente, las miradas y comentarios de los demás pasajeros. En estos casos puede resultar de utilidad recordar que, si cedes una sola vez, estarás “comprando un boleto para un problema mayor.” A estas personas es posible que no vuelvas a verlas nunca más, y bien vale la pena aguantar los comentarios de molestia si con esto puedes ayudar a que tu hijo no desarrolle un problema mayor, con el que tendría que cargar por muchos años de su vida. 
  • Conserva la calma.

Y, en la medida de lo posible, intenta ignorar la conducta del niño. Asegúrate que no pueda  hacerse daño físico. 

  • No castigues al niño.

En muy diversas ocasiones ustedes me han oído hablar en contra de los castigos; ésta no será la excepción. Castigar a un niño cuando está haciendo un berrinche sólo agravará la situación, especialmente si hablamos de castigo físico. En el corto plazo, darle una nalgada sólo empeorará el nivel de la rabieta. Y, en el largo plazo, hará más difícil la resolución del problema.

  • No premies al niño.

Intentar calmar a un niño accediendo a sus demandas, le dará las herramientas necesarias para aprender que, la próxima vez que quiera algo, sólo tiene que recurrir… a un berrinche. Tampoco accedas a sus demandas una vez terminado el berrinche, pues le darás el mensaje que éste funcionó; y acceder sólo enseñará al niño a manipular, utilizando los berrinches a su favor. Lo que sí puedes hacer es ayudarle a reconocer lo importante que ha sido que pueda recuperar la calma.

  • No permitas que las opiniones de los demás afecten tu manera de responder ante los berrinches de tu hijo. 
  • Ayuda al niño a encontrar conductas alternativas.

Una vez pasado el episodio, puedes platicar con tu niño; ayúdalo a revisar si la conducta ha sido aceptable o no, y por qué. Invítalo a encontrar conductas alternativas que puede llevar a cabo la próxima vez que se encuentra en una situación similar.

  • Resiste la tentación de usar el dedito acusatorio

a nadie nos gusta que nos amenacen.

  • Evita los discursos o las largas lecciones.

Los períodos de atención del niño son cortos; aprovéchalos para hacerle llegar el mensaje que deseas de forma clara y breve.