Una mamá me envió la siguiente pregunta:

Tengo el problema de que yo trabajo y mi madre me hace el favor de cuidarlo, y yo no me preocupe por su alimentación.

Ahora que intento que  pruebe diferentes platillos no le gusta nada, y las verduras sólo en crema las come pero guisados difícilmente los come.

¿Qué puedo hacer para lograr que le gusten otras cosas?

Sólo milanesa de res, pescado o pollo, hamburguesas, hotdog, y son todas su variantes.

Uno de los secretos de una alimentación sana es desarrollar el gusto por alimentos variados; y muchas veces nosotras no permitimos que esto suceda ¡sin darnos cuenta! Veamos por qué.

Desde el momento en que el bebé se sienta a la mesa “con los grandes,” empieza a aprender los gustos de la familia; de esta forma, es probable que no pruebe muchos alimentos porque a ti, a tu esposo o a tus otros hijos (o a sus abuelos, como en el caso de nuestra amiga…) no les gustan. Para evitar este problema, ofrece a tu bebé todo tipo de alimentos, aún los que a ti no te gusten. Y, si puedes, no le hagas saber que a ti no te gustan; esto puede sonar a broma, pero si lo que estás tratando de lograr es que tus hijos “coman de todo”, puede resultar muy útil dejarlos formarse sus propias opiniones respecto a los diversos sabores y alimentos.

Respeta los gustos de tus hijos en lo que se refiere a la comida; si los adultos tenemos la libertad de no comer aquello que no nos gusta, ¿por qué forzar a los niños a hacerlo? Por otro lado, los gustos de los niños cambian; si dejas pasar un tiempo, puedes volver a ofrecer un platillo que antes no quisieron.

Cambiar la presentación o la preparación de un alimento a veces puede ser de ayuda, ya que “de la vista nace el amor.” Una presentación agradable puede contribuir a que algo se vuelva más apetecible para el niño. Así, poco a poco, puedes ir ampliando el menú de tus hijos.

En muchos casos, esta es una etapa pasajera. También se ha visto que, en ocasiones, esto le permite al niño ir adquiriendo una dieta balanceada, mientras aprende a comer de todo o casi de todo. Este proceso puede tomar un tiempo, por lo que debes tener paciencia.

Dar demasiada importancia a una conducta, a veces puede contribuir a agravarla; de tal forma que, si dejas pasar esta etapa de manera natural, es más probable que el niño la supere.

Tomemos el caso de la cuentahabiente que nos comparte su historia; a ella le interesa que su hijo aprenda a comer más variado. Puede probar la siguiente estrategia  durante el fin de semana, que es cuando se encarga de la alimentación del crío:

–  todos se sientan en la mesa

–  se sirve el primer tiempo que podría ser, por ejemplo una sopa de pasta

Si el niño se la come, qué buena suerte! Puede recibir un reconocimiento, no exagerado, con frases como “me da gusto que esta sopa te guste.” Si no, no se le dice nada, ignorando la conducta inapropiada.

Resiste la tentación de rogar, amenazar, castigar o forzarlo a comer lo que él  no quiere.

– cuando todos terminen de comer la sopa, se retiran los platos y se sirve el segundo tiempo – una carne que él no ha querido probar; y  se repite la misma secuencia

La esencia de esta estrategia es reforzar la conducta deseada e ignorar la conducta no deseada (en este caso, no querer comer algo nuevo).  Es importante no regañar al niño ni forzarlo a comer lo que no quiere; él debe permanecer en la mesa acompañando a los adultos y puedes utilizar frases como “eso lo que hay ahora, me gustaría que lo pruebes pero si no quieres, no lo comas; cuando todos terminemos, puedes comer lo que sigue.”

Si vas a intentar una estrategia de esta naturaleza, asegúrate que, al menos uno de los platos que le ofreces al niño, sea algo que le guste para que no se quede sin comer. Si  experimenta un poco de hambre, es lo que tú deseas!!! Que el niño conozca las consecuencias naturales de sus actos. La consecuencia natural de no comer es sentir hambre.

–  al terminar de comer, es probable que el niño se queje de que tiene hambre; en ese momento, y de forma amorosa, aprovechas para decirle que la próxima ocasión tendrá la oportunidad de comer lo que se le sirve para no quedarse con hambre. Es muy importante que no le des de comer nada hasta la hora de la cena.

Muchas de ustedes podrían pensar que esta es una escena cruel; no he dejado de enfatizar que no le regañen, y que se dirijan a él de forma amorosa para ir logrando, poco a poco sus objetivos.

¡Buena suerte!

¡Y miren quién nos acompaña hoy!

Muchos dueños de perros se quejan de que sus mascotas piden comida a la hora de que ellos están comiendo, conducta que les resulta por demás molesta. En esta ocasión compartiré con ustedes un par de fotografías que muestran a Kushi en mi cocina mientras que yo estoy comiendo; ¡qué bien te portas,  perrita!