Existen muy diversas razones para acudir a psicoterapia; darte cuenta que no estás pudiendo tú solo con las demandas de la vida es una de las más frecuentes, y el deseo de conocerte a ti mismo de una forma más profunda es tal vez la más importante. Pero la realidad es que muchos todavía piensan que si vas a psicoterapia es porque debes estar loco, o pedir ayuda es un signo de debilidad.

En todo caso, tomar la decisión de acudir a psicoterapia no es una tarea fácil;  y, lejos de ser un signo de debilidad, es una muestra de un enorme valor: es, con frecuencia, el primer paso hacia una vida mejor.

Ahora que lo has decidido, te enfrentas a un nuevo reto: cómo eliges con quién ir?

Encontrar un terapeuta es muy fácil – puedes preguntar a tus amigos, a tu médico de cabecera, buscar en Google, Facebook, llamar a alguien que escuchaste en el radio o viste en la televisión…

Lo realmente difícil es encontrar un terapeuta que sea adecuado para ti!!! Y, sobre todo,  cómo puedes saber qué se trata de una persona seria, y no de un charlatán?

Veamos algunas ideas que podrían ayudarte en esta tarea.

Tómate tu tiempo.-

Lo primero que debes considerar es que la elección de un psicoterapeuta merece gran cuidado, tiempo y atención.

Pide información.-

A muchos gente le da pena preguntarle a un profesionista acerca de sus estudios, su preparación, su experiencia, vamos, de sus honorarios!!!  Pero, sabes? Podrías actuar como si estuvieras contratando a alguien para un trabajo muy importante, porque eso es exactamente lo que estás haciendo!!!  A los terapeutas no nos ofende que nos preguntes cuánto cobramos; es nuestro trabajo y estamos acostumbrados a cobrar por él.

Si preguntas  acerca de nuestra preparación, muchos de nosotros hemos dedicado gran cantidad de tiempo a formarnos, y continuamos haciéndolo de manera continua.  Uno de los aspectos más importantes que debes tomar en cuenta es si tu futuro terapeuta está actualizado. De manera que no dudes en preguntar.

Con respecto al enfoque profesional, a menos que tengas un verdadero conocimiento de las diversas formas de trabajar, esta pregunta es poco útil;  la herramienta más importante de la que disponemos los psicoterapeutas es la relación personal con el paciente, el llamado vínculo terapéutico.  Los buenos terapeutas son flexibles en la elección de las estrategias específicas que aplican con cada persona en cada momento;  desconfía de quienes te digan que “manejan todas las técnicas,”  pues esto no es posible.

Pero desconfía también de quien enfatiza ser “el experto” en un tema en particular –  esto tampoco es posible, pero más que nada, no es deseable. No hay dos pacientes iguales,  de manera que no hay dos problemas iguales!!! Recuerda que tú deseas alguien que trabaje contigo, no con tu caso.

Elige alguien con quien te sientas cómodo.-

Con los terapeutas sucede lo mismo que con los médicos: no todos los terapeutas son adecuados para todos los pacientes; por ello, puede ser que debas acudir con varios hasta encontrar uno con el que desees trabajar.  Este proceso de selección comienza desde la llamada telefónica; cómo te sientes hablando por teléfono con esta persona?

Lo que buscas es sentirte cómodo. Y, sí,  confía en tu intuición. Ponte en contacto con tus sentimientos frente a la persona ante quien vas a abrir tus más íntimos secretos, pensamientos y sentimientos. Lo más oscuro que hay en ti!!!

No hay un número preciso de sesiones que deben dedicarse a la elección de un terapeuta; en algunos casos te sentirás inmediatamente incómodo, y puede ocurrir que el primer intento encuentres una gente  con que te sientas súper a gusto. No porque hayas escuchado a alguien en el radio o porque venga “muy bien recomendado” quiere decir que es la persona con quien tú debas trabajar. 

Acerca del diagnóstico.-

Y aunque pueda parecer extraño, desconfía de las personas que parecen muy interesadas en el diagnóstico, especialmente si parecen más interesadas en el diagnóstico que en ti… Tú eres una persona que tiene un problema, no eres un problema. Un buen terapeuta debe centrarse en encontrar las respuestas contigo, no en encajonarte en un diagnóstico, en ponerte una etiqueta…  en muchas ocasiones, las etiquetas sólo confunden e impiden un buen tratamiento. Veamos un ejemplo:

Una pareja acude a psicoterapia; ella  menciona que él miente y dice, a modo de explicación “es que es mitómano” como si eso lo explicara todo.

Y en realidad, eso no explica nada!!!

Cuándo miente, por qué miente, a quién le miente y qué hace ella cuando él miente, serían preguntas mucho más importantes, pero ante las que no tienen respuesta. Poner una etiqueta muchas veces solamente impide comprender el problema…

Lo mismo sucede con los terapeutas.  Centrarse de forma exagerada en el establecimiento de un diagnóstico muchas veces sólo nos lleva a distanciarnos del paciente, que es con quien realmente queremos trabajar.

Claro que es importante entender lo que le sucede al paciente, pero me refiero a dar más importancia a establecer un diagnóstico que a la verdadera comprensión del paciente y al establecimiento de una relación personal, auténtica con él. En psicoterapia el elemento de sanación más importante muchas veces  es la relación misma. 

Busca claridad con respecto a lo que puedes esperar de la terapia.-

Un buen terapeuta no se sentirá incómodo si le preguntas qué puedes esperar del tratamiento, o cómo vas a saber si estás avanzando, o cómo vas a saber cuándo se termine el proceso. Es muy importante que tú te sientas cómodo para hacer este tipo de preguntas para que él te explique de qué manera te puede apoyar a encontrar lo que buscas en la terapia.

La combinación entre una formación sólida y una actitud flexible, que permita adaptarse a las necesidades especiales de cada persona en cada momento, es la fórmula más deseable para el éxito en psicoterapia.

La actitud humana, la humildad.-

Otra característica muy importante que debes buscar en tu terapeuta es la capacidad de aceptar retroalimentación y admitir sus errores. Y me refiero a admitir honestamente sus errores:  al trabajar con los sentimientos de las personas, puede suceder que algo de lo que el terapeuta dijo te dolió o te ofendió;  reconocer de forma abierta y honesta un error de esta naturaleza, permite una relación más transparente entre terapeuta y paciente, lo que ayuda a crear un ambiente de mayor aceptación y confianza.

Un buen terapeuta se muestra humano, con errores y defectos; se deja conmover, y reconoce que es mucho más aceptable aceptar un error que tratar de dar disculpas deshonestas – tipo “yo nunca me equivoco” – para mantener una “imagen profesional perfecta.”

Un buen terapeuta favorece tu independencia.-

Un gran tache en lo que a terapeutas se refiere es aquel que promete curarte, resolver tus problemas o aún aconsejarte. El terapeuta no resuelve tus problemas, te ayuda a  encontrar tus propias soluciones.  Tampoco se trata de aconsejarte; si muchas veces nosotros no sabemos  qué hacer ante una determinada situación, cómo podemos decirte a ti que hacer?

Así que un buen indicador de un mal terapeuta, vamos, de un charlatán, es aquel que promete curarte, más aún, que te ofrece una garantía segura de una cura… y rápida!!!

Si bien es cierto que en las primeras sesiones muchos pacientes, especialmente niños, desarrollan una dependencia emocional con respecto al terapeuta, un buen terapeuta debe favorecer la independencia.  Es señal de progreso en psicoterapia la sensación de que tú eres dueño de tus acciones y tú eres capaz de resolver tus problemas; que no dependes de otro para lograrlo.

Nadie sabe más acerca de ti que tú mismo; tú eres la fuente de la información que  ayuda al terapeuta a comprender. Pero muchas veces no sabes cómo acceder a esa información.  Y ese es el trabajo del terapeuta.

Un paciente alguna vez me dijo que, cuando pensaba en las sesiones conmigo, imaginaba que yo era como un explorador que, durante la noche, en un bosque oscuro, tenía una linterna con la que alumbraba aquellas cosas que yo quería que él viera. Atesoro esa imagen. Se acerca de forma precisa a lo que yo contemplo como el trabajo del psicoterapeuta:  un guía que te acompaña en el descubrimiento de aquellas cosas tuyas que tú necesitas ver pero que, por diversas razones, no estás siendo capaz de verlas.

La confidencialidad.-

Para lograr un ambiente de comodidad y confianza absoluta que te permita abrirte al proceso psicoterapéutico, el terapeuta debe garantizarte que tu información será manejada de forma confidencial. Esa es la única promesa que un terapeuta debe hacerte y debe cumplir.

Buena suerte en tu búsqueda!!!

Nancy Steinberg

midoctoranancy.com

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