Para muchas mamás, los hábitos de los niños a la hora de la comida son muy importantes; los puntos de vista al respecto son muy variados: mientras para algunas, buenos hábitos se refiere a saber tomar bien los cubiertos, para otras significa probar de todo, dejar el plato limpio, no levantarse durante la comida, no apoyar los codos sobre la mesa, no hablar con la boca llena, o bien saber qué tenedor se utiliza para cada tipo de platillo.

Tal vez lo más importante no es lo que para ti signifique tener buenos hábitos, sino más bien cómo lograr que tus hijos adquieran eso que tú esperas de ellos.

Para enfrentar los problemas de este tipo, la palabra clave tal vez sea IMITACIÓN.

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Desde muy pequeños, los niños copian las conductas de los mayores; ésta es la base de su desarrollo. Ellos desean ser como los grandes, y se sienten muy bien cuando van alcanzando pequeñas metas, como tomar el tenedor, beber agua de un vaso, o sentarse a la mesa con los grandes.

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A veces surgen problemas cuando las mamás intentamos imponer una conducta para la que el niño no está maduro; por ejemplo: un pequeño de un año de edad no tiene la coordinación suficiente para comer con un tenedor. Si la mamá le exige que lo haga, solamente lo va a enfrentar a mucha frustración; la relación entre madre e hijo puede volverse tirante y, cuando el niño ya tenga la edad suficiente para aprender, su actitud puede ser negativa, porque la conducta, por así decirlo, “ya fue marcada.”

Por lo anterior, puede ser muy importante conocer las edades apropiadas para exigir ciertas conductas. Si bien hay variaciones entre los niños, los siguientes puntos pueden resultar de utilidad:

· Durante los primeros 4 a 6 meses, el bebé toma leche materna o algún tipo de fórmula; su alimentación depende completamente de la madre o, a veces, de alguien que la sustituye (una abuela o nana, por ejemplo)

· Alrededor de los 10 meses, algunos bebés empiezan a aprender a tomar de una taza; para entonces ya han empezado a comer cereales y purés, pero todavía dependen de la madre casi completamente para su alimentación

· Cuando cumplen un año, los niños empiezan a masticar alimentos suaves; la mayoría de ellos ya saben tomar de una taza. A esta edad, muchos desean empezar a comer solos, por lo que puedes darles trocitos picados que ellos pueden tomar con los dedos. Aunque los pedazos deben ser pequeños, es de enorme importancia evitar los alimentos con los que se pueden atragantar

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· Para los 2 ó 3 años de edad, la mayoría de los niños ya pueden comer lo mismo que los grandes

Otra forma de “marcar una conducta” es celebrarla porque resulta tierna o graciosa; por ejemplo: cuando los bebés comen con los dedos, a veces tiran la comida fuera de la mesita en la que están sentados. Esta etapa es pasajera; pero si a los demás les parece graciosa y la comienzan a celebrar, el bebé aprenderá a hacerla para obtener el aplauso o la risa de los demás; y lo obtendrá… por un tiempo. Cuando la conducta deja de ser graciosa, puede resultar difícil eliminarla.

De manera que puede ser mejor tratar de prevenir las conductas que más adelante pueden transformarse en un problema.

Por otro lado, en esto de los hábitos es importante establecer prioridades. Para nadie resulta placentero pasar toda la hora de la comida corrigiendo a los niños: ni para los niños ni para ti. Elige UNA SOLA cosa que quieras enseñar, por ejemplo, no hablar con la boca llena; ayuda con el ejemplo y, si es posible, involucra a toda la familia en el proceso. Explica al niño por qué no debe hablar con la boca llena; y, sobre todo, ten paciencia.